INICIO I CONTACTO

 

Quienes somos
Proyectos
Servicios
Noticias
Eventos
Galería de Fotos
 
Mapa del Sitio
Contáctenos
Videoteca
 
Misión-Vision-Valores
Estatutos
Directorio Nacional
 


 

Descargar este archivo

 

Reflexiones de un Caminante

LAS MAQUINAS INFERNALES II

Por: Juan Carlos Camacho Castellanos

La pasada semana nos quedamos en la Fase II de tortura sónica y analizamos la Fase I de incomodidad física de los vehículos de transporte público. Esta semana les presento la Fase III que se refiere a la velocidad. En esto los conductores se distinguen pues existen solo dos variantes, o van como alma que lleva el diablo o colocan el vehículo en neutro con la esperanza de que la brisa los impulse. Si van como si los persiguiera el maligno es porque: Opción A: están apurados por alguna razón inexplicable, o, Opción B: uno de sus colegas se le coleo en el turno y hay que alcanzar al desgraciado para insultarlo. Las dos opciones implican que el pasajero vaya aterrorizado y que a cada frenazo se vaya de narices contra cualquier objeto fijo presente o simplemente le caiga encima a la victima que va a su lado. Si, por el contrario, el vehículo circula, como dice mi sobrina, a menos cinco por hora, no habrá poder humano que lo obligue a ir a otra velocidad, ¿Cuál es el apuro?

La Fase IV de la tortura es cuando desaparecen como por arte de magia apenas caen unas cuantas gotitas de agua del cielo. Cuando comienza a llover es como cuando usted prende la luz de la cocina y las cucarachas huyen despavoridas, así mismo reaccionan los buses y busetas, y últimamente, hasta los vehículos de cinco puestos (los mentados rapiditos). La otra es la que aplican algunas líneas que se esfuman después de las seis de la tarde y que aparecen milagrosamente en ciertas paradas pero cobrando un sobreprecio bajo el concepto de “Servicio Expreso” pero aplicando las consabidas torturas de las fases anteriormente descritas. Ni que hablar de las que se pierden del mapa los fines de semana y que conseguimos aparcadas en las playas de Carabobo y Falcón, matando tigritos con los viajes de turismo, me pregunto, ¿Eso esta establecido en la concesión que reciben de las municipalidades? Si usted tiene la “suerte” de abordar un vehículo relativamente nuevo, su tortura solo consistirá en la estruendosa miniteca y en las velocidades alucinantes. Si le toca buseta vieja se le ofrecerá como opcional las planchas del piso rotas por las que observa el raudo recorrido sobre el pavimento y si llueve, el salpicón de agua puerca. Probablemente las ventanillas no abrirán, es casi posible que tenga goteras y es muy seguro que tenga un 99% de posibilidades de quedarse accidentada en cualquier calle o avenida. Los vehículos por puesto (los rapiditos) cumplen a cabalidad todas las fases de la tortura pero con capacidad reducida de victimas y a un precio un poco más alto.

Lo peor de todo es que ni las autoridades municipales, ni los cuerpos de transito terrestre, ni el INDECU, mucho menos la policía del estado y ni hablar de los responsables del sistema de transporte a nivel regional o nacional, hacen algo para solucionar el problema.

Lo triste es que a Erick Zuleta, a Henri Falcón, a Reyes Reyes y su combo, a cualquiera de esos que, dizque, gobiernan, les importa un carrizo que usted y yo, amable lector, tengamos que soportar estoicamente todo este maltrato. Total, ellos tienen tremendos carros y disfrutan de vía libre cuando les da la gana.

Si usted es chofer de buseta y lee esto, entiéndame, no lo escribo con mas intención que el ponerlo a pensar en que es lo que usted cree que es prestar un servicio digno y adecuado. Analice su función como “servidor”, respete a sus pasajeros, gánese el apoyo de los usuarios cada vez que necesite que aumenten las tarifas del transporte y no el desprecio de aquellos que lo ayudamos con nuestro pago a que usted lleve comida a su casa. Disminuya el volumen del equipo de sonido, coloque asientos cómodos y limpios, no atiborre de pasajeros el vehículo, deténgase en las paradas establecidas, maneje a velocidad moderada, trabaje el horario establecido (aunque entendemos su temor ante la acción del hampa desbordada) y no se haga el mala sangre con nosotros que siempre vamos a depender de su servicio. Gracias.

Juan Carlos Camacho Castellanos
CI 6.230.376.
unidadciudadanaven@gmail.com

 

 I arriba I Home


Sitio Oficial Un Solo Pueblo (USP)
Para comunicaciones con USP escriba a info@unsolopueblo.net.ve

Para comentarios o sugerencias sobre el sitio web escriba a webmaster@unsolopueblo.net.ve
Se ve mejor con IE 7+ 800 x 600